EDITORIAL. -CRIMEN DE ODIO

 

Pocas veces un calificativo (crimen de odio) embona a la perfección como el homicidio ocurrido en el municipio de Xalisco, Nayarit, donde fue asesinada la joven  Ena Xitlalhi Alperte, misma que recibió una herida que laceró su cuello y terminó por cortarle la vida. Este hecho indignó a la sociedad y dio paso para que todos exigiéramos justicia. Quién es este sujeto de apellido García Casillas, de acuerdo a la información que obtuvimos era un tipo que había estado en los estados unidos, pues su familia se dedica a la exportación de aguacate en el vecino país y son pudientes, sin embargo, no aguantaron las indisciplinas de este joven y lo enviaron a Nayarit.

 

Ya en la entidad, no cambio sus hábitos y se supo que era un consumidor consuetudinario de la droga conocida como “cristal”, entre otros alcaloides, su vida era dedicada a rociar fertilizantes en algunas huertas de aguacates, propiedad de su familia.  La finada, en reiteradas ocasiones le había manifestado a sus amigos y parientes, que este hombre la espiaba, pues la casa de él colindaba con la de su hermano. En sus declaraciones, se conoció que García Casillas le tenía mucho odio a la joven Ena, pues ella nunca lo volteaba a ver y eso fue acrecentando el resentimiento, hasta que encontró el momento perfecto, pues ella había estado en compañía de una amiga y ambas habían ingerido una cerveza, pues el calor era muy intenso en ese momento, luego se retiraría del lugar su   amistad, por lo que éste aprovechó para brincarse y asesinarla. Aunque ella dio aviso a un amigo, éste nunca llegó.  La intención, de acuerdo al homicida no era abusar sexualmente de ella, sino matarla, sí matarla por odio, impotencia o cobardía. En la escena del crimen quedó un biberón tirado y el rostro de un bebé manchado por la sangre de su mamá. El hoy asesino se quedó a contemplar como la mujer abandonaba sus fuerzas y su sangre se vaciaba en un compás tétrico, no obstante, el corazón no dejó de estar con su pequeño hasta el final.

 

García Casillas, estuvo en la audiencia y en medio de la presencia de varias personas, entre ellas familiares de Ena, se declaró culpable sin que agregara nada más en su presentación ante el juez.  La fiscalía ha señalado que podría tener una condena de hasta 50 años de prisión, pues todas las agravantes estuvieron presentes en este crimen; la premeditación, alevosía, ventaja y traición.

 

Realmente, este caso viene a ser un real feminicidio, un crimen de odio, que debe servir para tocar el corazón de nuestra sociedad, pues es en las familias donde se gestan los seres humanos y sus valores, no en las escuelas, ni en las calles.  El número de casos de violencia familiar son altos  en los juzgados. No  permitamos, denunciemos los maltratos hacía las mujeres, ellas son el bastión de nuestra sociedad…nos leemos en el siguiente cantón.

 

 

EDITORIAL. -CRIMEN DE ODIO